gris

Un día que amanece gris y apagado, a medida que avanza puede volverse despejado y luminoso.

De la misma manera, un día que despierta lleno de ilusiones y buenas intenciones puede truncarse en nefasto, puede deshacer en minutos el fruto de un trabajo de meses, puede hacer que en cuanto te vuelvas de espaldas, una tormenta sustituya la armonía y dejarte el Alma desolada antes de que notes que algo no va bien.

Intentas buscar un motivo y no lo encuentras (...quizá una mala disposición de planetas, una lluvia de estrellas en algún lugar, una energía contraria...)

En esta clase de días no valen lamentaciones porque lo hecho, hecho está y no se puede borrar. Sólo queda aceptarlos como experiencia de vida, como parte de un aprendizaje; hacer acopio de fuerzas, recoger los trozos rotos y volver a empezar